martes 8 de marzo de 2011

Vacaciones invernales

El mes pasado (ja!) fuimos a Austria a un bello pueblo llamado Fulpes en donde no hay NADA más que paisajes hermosos, vacas y hotelitos con celdas solares.
Llegamos a Insbruck en tren después de tortuosas 9 horas y de ahí todavía había que tomar un tren al pueblo que subía la montania en veredas pequenitas de un solo carril a grandes velocidades. Yo temía caer al precipicio, pero llegamos bien.
Aquí el resumen de los highlights del viaje:

• El primer día fuimos a caminar en la montania. Como nunca he caminado en la montania con nieve, nunca pensé en comprar zapatos adecuados todo terreno... sufrí con mis botas de ciudad con zuelas lisas... me resbalaba como Bambi y me hundía en la nieve hasta las rodillas, pero al final logré subir y bajar en una pieza. Me sentí humillada por los ninios que, aunque aún usan su chupón, ya pueden esquiar...

• Subimos a un glaciar a 3300 metros de altura en teleférico, se rumora que si el cielo está despejado, alcanzas a ver el mar. Me impresionó ver en las alturas las cascadas y los riachuelos congelados. Una vez arriba, comimos Germknödel super rico (bola de masa con relleno de mermelada de ciruela cubierto con semilla de amapola azucarada) y Almdudler (bebida refrescante de hierbas varias)

• Nos aventamos de una de las montanias en paracaidas. Primero moría de miedo y temía aventarme pero una vez que flotaron mis patitas fui la más feliz del mundo. Manejé un ratito el paracaídas, hice un loop, toqué con la mano el paracaídas de henning y aterricé como los grandes. El instructor casi me convence de meterme a un curso para sacar mi licencia internacional de piloto en tan solo 40 saltos (y quien sabe cuantos euros).

• Por primera vez en mi vida me puse unos eskis para hacer cross country... es en verdad una extrania muy extrania sensación. Primero lo intenté en la montania pero fracasé y mejor me fui a lo planito, donde además, había rielitos especiales para el cross country para que no se te vaya chueca la pata. Justo cuando pensé que tenía la técnica dominada, vino una lomita y empecé a agarrar vuelo, y como seguía una curva y no veía lo que había después de la curva, me dió miedo y preferí la humillación de tirarme yo sola al suelo para salvar mi vida. • Fuimos a Insbruck en una tram que pasa por pueblos de las montanias olvidados por Dios y paseamos un poco por el centro... yo quería ir a comprar pastel Sacher pero tristemente estaba en remodelación el café y no pude probar ni un pedacito. Luego fuimos al Alpenzoo a ver animalillos de los alpes.

• Todas las tardes fuimos al sauna y jacuzzi del hotel y nos apuntamos para masajes de cuerpo entero... relajación y felicidad desmedida... pero aqui entre nos, sigo prefiriendo ir a una hermosa playa cálida de vacaciones.