La semana pasada, una de mis companieras de trabajo trajo una gatita de 3 meses para regalarsela a mi jefa. Todo el día estuvo paseando por la agencia y, si no fuera porque me dan alergia los gatos y porque la gatita tenía pulgas y otros bichos del mal, le hubiera dado mil besos y la hubiera dejado que se durmiera en mis piernas. Es la gatita más sociable y cariniosa que jamás haya visto y es feliz con tan poco.
Estuvo un largo rato sentada a mi lado, mientras se lamía su pelaje. Le sacamos fotos y modelaba la coqueta... a poco no está bien chula?

Después de eso, por supuesto, corrí por mi ventolín... pero valió la pena :P
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