hace unas semanas vino mi hermanita uge de visita. El primer día tuvimos clima del mal y se nos complicó la turisteada... desayunamos lentamente (pan y té), fuimos a mi librería favorita donde pasamos horas viendo libros para niños y salimos victoriosas las dos con el mismo libro bello con el cual las dos casi lloramos. Luego la llevé a una de mis tiendas favoritas para que ella también se comprara cosas que uno no necesita pero que se ven retebonitas, como esta botellita para aceite de oliva y vinagre balsámico:

Llegamos hasta el río, pero estaba todo tan frío y lleno de neblina,

que nos fuimos mejor de regreso a la casa a comer pastel de cerezas y tomar más té.

En el camino de regreso nos topamos a miles de despedidas de solteros, pero un grupo nos dió risa porque venían todos en falda escocesa. Por una foto borrosa con ellos tuvimos que comprarles tic tac piratas a precios inflados.

El día siguiente salió el sol y aprovechamos para irnos a Kaiserswerth, donde están las ruinas del 700 d.C

y por supuesto, la tienda a la que le hice el logo.

Ya el lunes, euge me acompañó a la oficina y como ahí cerquita está un museo, se fué a visitarlo. Al parecer en el inter en que se fué y regresó para que comieramos, a euge le gritaron señorcitos alemanes en la calle por su candor latino y se hizo amiga de todos los cuidadores del museo. En la noche nos fuimos al Olio, restaurante que está justo enfrente de la casa.

Ahí el sistema es de agandallar mesa, porque no hay reservas ni ningún otro orden. Entonces euge, henning y yo nos pusimos buzos caperuzos y sacamos el chilango gandalla que llevamos dentro. Nos dividimos y acorralamos a una mesa hasta que se sintieron incómodos, pagaron y se fueron.
Al día siguiente en la noche, llevé a uge al parque de por la casa a que viera las bancas hechas de focos, que se ven padres pero en realidad no es muy cómodo sentarse cuando están encendidas porque es obviamente un imán de bichos.


También vimos todos los muchísimos conejos que viven en el parque y en las noches se animan a salir...

El miércoles nos fuimos al centro y caminamos al lado del Rhin.

Nos topamos de nuevo con otra de las esculturas horrorosas de un "artista" alemán de gran renombre, que por cierto fué maestro de uge cuando estudió un semestre en Alemania. Sus esculturas del horror están por todo Düsseldorf.

Luego de caminar un ratito, nos metimos a un bar a beber mojitos de calidad y comer minibretzels en cantidades industriales.
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