
Nos prolongamos la comida hasta la madrugada, sacamos la guitarra, cantamos e hicimos todo lo que un extranjero espera del cliché del mexicano.
Y a la siguente reunión del mes de mexicanos, que salen paisas hasta de por debajo de las piedras, porque ahora fuimos como 20.



Nos la pasamos bien agusto en el restaurante mexicano que está a una cuadra de mi casa, comimos nachos y tomamos cerveza sol, dos equis, tequila del que no es para limpiar motores y mi amigo Témoc hasta convenció al duenio de que nos audicionara para que él toque la guitarra y yo cante en su restaurante.De aquí a hollywood...
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